El jueves 5 de marzo, Magaly Avila, directora del Programa de Gobernanza Ambiental de Proética participó como panelista en el Foro Técnico: “La minería ilegal e informal en los planes de gobierno 2026–2031”, un espacio de análisis técnico e independiente sobre uno de los desafíos más complejos que enfrenta hoy el país.
Durante su intervención señaló que la minería ilegal no puede analizarse únicamente como un problema ambiental o de informalidad, sino como una industria criminal compleja, integrada a redes ilícitas con capacidad de influir en territorios, instituciones y decisiones públicas.
Un elemento clave del análisis es su dimensión social. Según la Encuesta Nacional sobre Percepciones de la Corrupción de Proética, 4 de cada 10 peruanos consideran que las economías ilegales generan empleo. Esto evidencia cómo estas actividades se han insertado en economías locales, especialmente en territorios amazónicos y fronterizos donde la presencia del Estado es limitada, generando una paradoja: economías que producen violencia y degradación ambiental, pero que también sostienen ingresos para muchas familias.
Por ello, la discusión sobre minería ilegal no puede limitarse a operativos de interdicción. El desafío es estructural: evitar que economías criminales con gran capacidad financiera sigan influyendo o capturando reglas e instituciones públicas.
Finalmente, Avila señaló que el reto para el próximo gobierno será fortalecer la integridad del sistema político, mejorar la trazabilidad de cadenas de suministro como la del oro, reforzar el sistema de justicia y recuperar la gobernanza territorial en regiones donde el Estado enfrenta una fuerte presencia de actores ilícitos.
La minería ilegal plantea un desafío serio para la calidad de nuestra democracia y para la capacidad del Estado de ejercer autoridad efectiva sobre su territorio.
El foro fue organizado por el Observatorio de Minería Ilegal y Actividades Vinculadas en Áreas Clave de Biodiversidad y el Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú, a través de su Capítulo de Ingeniería Ambiental, con el apoyo del Colectivo PAS.



