El Director Ejecutivo de Proética, Walter Albán, consideró que la decisión que tomó hace unos días el Tribunal Supremo de Venezuela de asumir las competencias del Parlamento en ese país, constituyó sin duda un quiebre del Estado de Derecho y del orden constitucional.

 

“Se produjo un punto de no retorno que pone en evidencia el autoritarismo de un régimen que ya mucho antes de que el Sr. Maduro asumiera la presidencia, evidenciaba su talante arbitrario y antidemocrático”, declaró Albán en la última edición de La Voz de Proética.

 

Asimismo, consideró que el aparente retroceso anunciado en las últimas horas, en referencia al anuncio de que el Poder Judicial ya no asumirá funciones de la Asamblea, difícilmente calmará la inmensa protesta ciudadana y las condenas a ese régimen por parte de la comunidad internacional, comenzando por la de los países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

 

“Es de esperar que con lo que ha ocurrido, haya empezado el derrumbe definitivo del gobierno de Maduro y con ello, se recupere la libertad de los presos políticos, la convocatoria a elecciones libres y el regreso de Venezuela a condiciones que le permitan superar las graves carencias que hoy afectan a su pueblo”, agregó.  

 

Por otro lado, señaló que bajo un real estado de derecho, se podrá investigar la profunda corrupción que permanece impune en ese país. 

 

Finalmente, Albán expresó su solidaridad con el Capítulo Venezolano de Transparencia Internacional, cuyos integrantes desarrollan una tarea no sólo esforzada sino de alto riesgo, por el contexto en el que se ven precisados a actuar.

 

“La historia, una vez más, nos permite apreciar que la corrupción puede generarse y extenderse al margen de ideologías o regímenes políticos, pero es en las dictaduras donde se torna más cruel y no resulta posible denunciarla o investigarla. Sólo el fortalecimiento de la democracia, nos permite enfrentarla decididamente y con posibilidades de éxito”, acotó.

 

Foto: REUTERS