El Director Ejecutivo de Proética, Walter Albán consideró indispensable definir los roles de las procuradurías especializadas y los alcances de la independencia que se plantea reconocerles, a fin de que puedan ejercer su labor sin presiones o limitaciones ajenas a su mandato legal.

 

Señaló que, lamentablemente, la reciente experiencia para orientar un nuevo modelo para estas procuradurías ha tenido un desenlace más bien negativo, que se constata con los ceses de Julia Príncipe, quien venía presidiendo el Consejo de Defensa Jurídica del Estado y el de Katherine Ampuero, de la Procuraduría Ad-Hoc para el caso Lava Jato. Al respecto, indicó que estos ceses y la manera de anunciarlos, dejan una impresión de poca claridad sobre el papel que deben desempeñar estas instituciones.

 

“Lejos de transmitir confianza en la ciudadanía, los anuncios y los diversos comentarios formulados en las horas siguientes, han contribuido a crear mayor confusión en este tema”, agregó.

 

En ese sentido, recalcó que desde un inicio ha existido poca precisión respecto a qué tipo de procuradurías queremos establecer en nuestro país. Por ello, consideró necesario no postergar más este debate y evitar así que los problemas que se han advertido hasta el momento, se repitan más adelante.

 

Respecto a la salida de la procuradora Ampuero, sostuvo que ésta ha dejado muchas dudas sobre su idoneidad para cumplir la delicada función que le fue encomendada, haciendo evidente que carecía de una estrategia clara y consistente, capaz de proteger adecuadamente los intereses del Estado que, por cierto, es el interés de todos los peruanos.

 

“Lo importante ahora es sacar lecciones de lo ocurrido y, cualquiera sea la decisión que se tome a futuro, es indispensable definir mejor el perfil y los roles para esta procuraduría”, dijo en la última edición de la Voz de Proética.

 

Además, resaltó que no se trata solamente de elaborar con cuidado el reglamento que debe poner en vigencia la nueva Ley de la Defensa Judicial del Estado, sino de revisar el diseño mismo de esta útima, y su funcionalidad al objetivo que se persigue.

 

“Es importante otorgar mayores márgenes de independencia a estas Procuradurías especializadas, pero no al punto de disociar su actuación de los mandatos constitucionales y legales a los que debe someterse sin duda, ni que pretendan asumir autonomías, que solamente la Constitución puede otorgar, en los casos que ella así lo contempla expresamente”, finalizó.