(Fuente: El Comercio). Las prácticas sistemáticas de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht han generado toda clase de impactos en empresas de su mismo rubro, sobre todo en aquellas que se vincularon con esta como parte de un consorcio, en momentos en los que por lo menos la justicia brasileña consideraba a la firma brasileña sospechosa de actos de soborno. ¿Cómo evitar verse arrastrado por situaciones como las que está atravesando Odebrecht, hasta hace poco considerada una empresa ejemplar en otros campos?

 

Jorge Medina Méndez, presidente de la asociación Proética, representante en el Perú de Transparencia Internacional, así como ex CEO de EY para Perú, comparte aquellas pautas que deben seguir los altos directivos de las compañías para no verse involucrados en casos que pongan en entredicho la reputación de sus firmas ni tampoco la de sus propios nombres.

 

Para Medina, luchar contra la corrupción no solo genera un impacto positivo en la sociedad sino sobre todo promueve resultados financieros en azul y alta rentabilidad. Además, nos cuenta qué políticas seguir y cómo podemos definir un plan o programa anticorrupción.

 

En el mundo corporativo, ¿qué debemos entender por corrupción?

La pregunta es importante porque permite que nos pongamos todos en la misma página. Corrupción es el abuso del poder en forma indebida violando la ética y las leyes para obtener beneficios personales en desmedro o perjuicios de otros. Eso es corrupción.

 

¿Y qué debemos saber de los Programas de Cumplimiento Anticorrupción?

Son el conjunto de políticas, estrategias y procedimientos que le permiten a las empresas obtener una seguridad razonable de que todo riesgo de corrupción será prevenido y detectado en forma oportuna, y remediado de forma eficaz.

 

¿A través de qué mecanismos se expresan estos programas de anticorrupción?

Hay varios factores críticos de éxito para que un Programa Anticorrupción logre su objetivo. El primer factor crítico de éxito es lo que se conoce en inglés como Tone At The Top, que es la posición o postura de la alta dirección de la empresa, y cómo esta se manifiesta. Otros mecanismos son la declaración de valores o el predicamento del presidente de la compañía. Esto se manifiesta, en principio, a través del ejemplo. Sobre todo, cuando se asignan los recursos necesarios para que ese programa funcione, en el que se utilizan recursos tecnológicos, humanos y financieros.

 

¿Incluye un análisis de riesgo frente a eventuales casos de corrupción?

Ese es un segundo factor crítico: el risk assessment. Los riesgos de corrupción varían en función de la industria o del sector en el que opera la empresa, de su tamaño, de la geografía o del mercado, de su complejidad o su estructura. Hay que hacer una evaluación de riesgos que le permita a dirección de la empresa entender a qué se expone en estas situaciones, que comprenda las consecuencias legales y reputacionales, para que tome decisiones bien informadas. Entonces, una vez que tenemos esa evaluación de riesgos, ¿qué cosa hacemos? Decidimos hacer o no hacer las cosas, entrar o no entrar a un negocio.

 

¿En qué momento se define el plan anticorrupción?

Una vez que tengo los recursos y el llamado risk assessment establecido, podemos preparar un programa específico para la empresa. ¿Qué cosa se requiere? Tener gente capacitada, buenos sistemas y que este proceso sea monitoreado y controlado. Es muy importante que el directorio descargue su responsabilidad de monitorear el programa para que se cumpla de forma debida.

 

¿Sin participación del directorio esto sería posible?

El directorio tiene que cerciorarse de que ese programa será bien ejecutado. Y una manera muy eficaz es cuando se hace a través de revisiones independientes externas. Si tenemos una empresa donde hay el apoyo de la más alta autoridad de la compañía, donde hemos hecho un programa en base a nuestros riesgos, podemos ser capaces de llamar a terceros independientes y preguntarles qué tal estamos. Eso le permite al directorio y a la alta gerencia hacer los cambios adecuados.

 

Todos son temas internos, ¿hay formas de hacer evidente que las empresas participan de estos programas, de cara a los consumidores o clientes?

Ese es el último paso. Es fundamental, y revela en qué medida existe el verdadero compromiso de la compañía de tolerancia cero a la corrupción, publicar los resultados de esa revisión. Así como publicas tus memorias financieras anuales y tus actividades de responsabilidad social, deberíamos informar a nuestros stakeholders el resultado de nuestros programas anticorrupción.

 

En su experiencia, de las grandes empresas que conoce, sobre todo aquellas que contratan con el Estado, ¿cuántas presentan públicamente estos reportes?

No conozco a ninguna. En el mundo hay, pero deberíamos hacerlo. En el Perú, según he visto, hay 118 empresas que han firmado el Pacto Global de Naciones Unidas, cuyo décimo principio es el combate a la corrupción. Y las empresas que han firmado, empresas de primer nivel, medianas y chicas, han asumido el compromiso de combatir la corrupción en todas sus formas, incluyendo el soborno y la extorción. No dice que solamente tengas un buen gobierno corporativo o un buen sistema de control interno, un buen código de conducta o una buena declaración de valores. Dice específicamente: "Hemos firmado el compromiso de combatir la corrupción en todas sus formas". Eso implica ser consecuentes no solo al interior de mi empresa, sino especialmente con mi cadena de valor. Es allí donde se esconden espacios para la corrupción.

 

Muchas empresas prefieren que estos casos no se hagan públicos si se descubren.

Sí, ese es un error. Porque las empresas y los empresarios somos muy sensibles al impacto que tienen las consecuencias de lo que decimos o no decimos, de lo que hacemos y no hacemos. Entonces, ante estas situaciones, actuamos de forma muy reservada. Aunque, en el mundo hay empresas que en sus códigos de conducta se señala explícitamente que, ante casos como estos, de violación de normas legales o de la ética, se hará pública la situación, incluyendo los nombres propios de los involucrados. Eso ayuda muchísimo a que esas cosas no ocurran.

 

Muchos empresarios peruanos son declarativos en estos temas, pero no los vemos activos en la denuncia de la corrupción. ¿Sientes eso?

Tiene que estar en tu ADN. No solo es actuar éticamente al interior de nuestras organizaciones, sino el poder influenciar. Este año, muchos analistas señalaron que el caso Lava Jato nos iba a costar un punto del PBI de crecimiento. Un punto implica cerca a 150.000 menos de peruanos que saldrán de la pobreza. Es decir, la relación entre la ética en los negocios con el desarrollo del país, que al final del día significa mejores y mayores consumidores (y mejor beneficio para los negocios y para los mercados) es directa. Entonces, los principios éticos, el vivir los valores día a día en nuestras operaciones, debería ser un tema absolutamente de negocios.

 

¿Qué dirías de los socios de Odebrecht en los consorcios? ¿No hubo un buen análisis de riesgos?

Allí hay un tema que es bien importante. Ciertamente es delicado, complejo, pero se requiere del ejercicio de un liderazgo valiente y con coraje como para que se deslinde de la corrupción, más allá de que no haya ninguna sentencia judicial o acusaciones. Había indicios. Tampoco se les ve a los gremios empresariales muy activos en estos temas. Los gremios tenemos la facultad de aceptar o no a alguien que se asocie a estos actos. Asimismo, tenemos la facultad de modificar nuestros estatutos, de hacer que el cumplimiento de ciertas normas sea obligatorio. Además, de mejorar nuestras regulaciones de cómo podemos expulsar o no aceptar a alguien.